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Desde Guerrero, por la soberanía

En las últimas semanas hemos vuelto a escuchar con fuerza una palabra que atraviesa toda la historia de México: soberanía. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara al defender que nuestro país puede y debe mantener relaciones de cooperación, diálogo y respeto con todas las naciones, particularmente con nuestros vecinos, pero siempre desde la premisa irrenunciable de que México es un país libre, independiente y soberano. Esa convicción se ha retomado también en las asambleas que hemos realizado en Guerrero, donde hablar de soberanía ha significado hablar de nuestra dignidad como nación, de nuestro derecho a tomar nuestras propias decisiones y, sobre todo, de la responsabilidad que tenemos como pueblo de defender aquello que durante generaciones nos ha costado construir.

En cada asamblea he confirmado que el pueblo de Guerrero está muy despierto políticamente. Las mujeres y los hombres que participan conocen lo que está sucediendo en México y fuera de nuestras fronteras, preguntan, comparan, recuerdan y tienen posiciones claras. Hay una conciencia política que no nació de un día para otro, sino que se ha construido a partir de nuestra propia historia. Guerrero conoce bien las consecuencias de las decisiones tomadas lejos del territorio y de espaldas a la gente. Por eso, cuando hablamos de soberanía, no hablamos de un concepto abstracto, sino de la posibilidad de decidir qué modelo de desarrollo queremos, cómo protegemos nuestros recursos, qué oportunidades construimos para las siguientes generaciones y quiénes deben tener la última palabra sobre el rumbo de nuestro país.

Este debate adquiere todavía mayor importancia frente al contexto que estamos viviendo. En distintos países de América Latina hemos observado un desplazamiento hacia opciones políticas de ultraderecha y el regreso de discursos que reivindican algunas de las políticas económicas y sociales que durante décadas profundizaron la desigualdad en nuestra región. México, sin embargo, ha decidido mantener un rumbo distinto y, particularmente en Guerrero, el mensaje que he encontrado en las calles, comunidades y asambleas ha sido contundente. No queremos regresar a los gobiernos neoliberales ni a una forma de gobernar en la que las decisiones se tomaban pensando primero en unos cuantos.

Nuestra gente tiene memoria, recuerda el abandono del campo, las profundas desigualdades entre regiones, la falta de oportunidades para las juventudes y las condiciones que obligaron a miles de guerrerenses a migrar para buscar aquello que su propia tierra debía poder ofrecerles.

Por eso también he escuchado una expresión que resume muy bien el ánimo de nuestra gente. “Tenemos mucha Presidenta”, dicen hombres y mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad, trabajadores del campo y personal médico. Tenemos una mujer preparada, firme y serena que ha demostrado que se puede dialogar con cualquier gobierno del mundo sin renunciar a la dignidad nacional, que México puede cooperar con Estados Unidos en seguridad, migración, comercio y muchos otros asuntos comunes, pero que la cooperación nunca puede significar subordinación.

La relación entre dos naciones soberanas debe construirse sobre el respeto mutuo y sobre el reconocimiento de que cada país cuenta con instituciones y procedimientos que deben respetarse.Defender esa posición no significa confrontarnos, significa reconocer que una relación entre iguales solamente puede existir cuando ambas partes respetan los límites que impone la soberanía de la otra.

En ese contexto, no puedo dejar de referirme a lo ocurrido recientemente con Andrés Manuel López Beltrán. La decisión del gobierno estadunidense respecto de su visa corresponde, formalmente, al ejercicio de facultades propias de ese país. Sin embargo, cuando una determinación de esta naturaleza recae sobre una figura política mexicana y comienza a utilizarse para alimentar señalamientos y acusaciones públicas, el asunto adquiere una dimensión que merece ser discutida con responsabilidad.

Coincido absolutamente con la posición que ha sostenido nuestra Presidenta, siempre atenderemos a las vías institucionales frente a una acusación, no obstante, no podemos normalizar que una decisión administrativa que pretende ser adoptada por otro Estado se convierta, por sí misma, en una condena política o sea utilizada para construir culpabilidades sin pruebas ni procedimientos que permitan conocer y responder a los hechos que eventualmente se imputen.

Desde Guerrero quiero reiterar mi solidaridad y mi apoyo a Andrés Manuel Lopez Beltrán, pero también subrayar que esta posición se mantiene ante cualquiera de nuestros hermanas y hermanos mexicanos, porque defender la soberanía significa también defender que seamos juzgados conforme a nuestras leyes y por nuestras instituciones cuando corresponda, y que ninguna alusión proveniente del exterior sustituya las pruebas, el debido proceso o las responsabilidades que constitucionalmente corresponden a nuestras autoridades. México cuenta con instituciones y con un pueblo suficientemente maduro para resolver sus diferencias y exigir responsabilidades sin tutelas externas.

Santiago Nie

Trabajadores

Haydeé Reye

38%

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EL’SUR

Amapoleros impiden que de

Desde Guerrero quiero reiterar mi solidaridad y mi apoyo a Andrés Manuel Lopez Beltrán, pero también subrayar que esta posición se mantiene ante cualquiera de nuestros hermanas y hermanos mexicanos, porque defender la soberanía significa también defender que seamos juzgados conforme a nuestras leyes y por nuestras instituciones cuando corresponda, y que ninguna alusión proveniente del exterior sustituya las pruebas, el debido proceso o las responsabilidades que constitucionalmente corresponden a nuestras autoridades. México cuenta con instituciones y con un pueblo suficientemente maduro para resolver sus diferencias y exigir responsabilidades sin tutelas externas.

En Guerrero, somos un pueblo que escucha, pero también cuestiona; que acompaña, pero también exige; que conoce su historia y no quiere repetirla. Esa conciencia resulta particularmente valiosa en momentos en los que desde distintos lugares se pretende instalar la idea de que México debería abandonar el camino que ha elegido. La democracia implica pluralidad y nadie debe temer a la discusión de ideas, pero también significa respetar la decisión de un pueblo que ha expresado reiteradamente qué proyecto de nación quiere construir. En Guerrero esa decisión se siente con especial claridad, queremos seguir avanzando, corregir lo que sea necesario, profundizar lo que ha funcionado y nunca volver a un modelo que dejó atrás a millones de personas.

Desde nuestras ocho regiones seguiremos trabajando para proteger la soberanía, fortaleciendo la participación ciudadana y construyendo conciencia desde el territorio. Lo haremos acompañando a nuestra Presidenta en la defensa de México, pero sobre todo escuchando a un pueblo que sabe que la soberanía le pertenece a todas y todos los mexicanos.

INDÍGENAS BLOQUEAN CON

Periódico El Sur

LOS PARAMILITARES, LA COVID-14 ueblos Indigenas X os una vida digna!

CHILAPA

INiCAGRAMFI МІГЛА

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Nos leemos el siguiente martes.

EL’SUR

Aguas Blancas, 25 años de

Desde nuestras ocho regiones seguiremos trabajando para proteger la soberanía, fortaleciendo la participación ciudadana y construyendo conciencia desde el territorio. Lo haremos acompañando a nuestra Presidenta en la defensa de México, pero sobre todo escuchando a un pueblo que sabe que la soberanía le pertenece a todas y todos los mexicanos.

Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

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