Marcelo Ebrard respondió a las quejas del gobierno de China por el aumento de aranceles a productos importados y dejó clara la postura de México en materia comercial: las empresas extranjeras que deseen vender en el país deben producir en territorio nacional y generar empleo local.
El Secretario de Economía explicó que la decisión de incrementar los aranceles a mercancías provenientes de países con los que México no tiene tratados de libre comercio busca proteger a la industria nacional y evitar prácticas que afecten a los productores locales. Aseguró que la medida no está dirigida contra una nación en particular, sino que forma parte de una estrategia para fortalecer el mercado interno.
Ebrard señaló que permitir la entrada de productos a precios muy bajos, sin ningún tipo de aportación productiva en México, pone en riesgo miles de empleos, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz. En ese sentido, subrayó que el país tiene derecho a establecer reglas claras para garantizar condiciones equitativas de competencia.
Las declaraciones se dieron luego de que autoridades chinas expresaran su inconformidad con el aumento de los aranceles, al considerar que se trata de una medida unilateral que afecta sus intereses comerciales. Ante ello, el funcionario mexicano reiteró que México mantiene canales de diálogo abiertos, pero no renunciará a decisiones que prioricen su desarrollo económico.
El gobierno federal ha insistido en que la política arancelaria forma parte de un replanteamiento más amplio del comercio exterior, orientado a incentivar la inversión productiva, la relocalización de empresas y la creación de empleos dentro del país.
Esta postura se enmarca en un contexto internacional de revisión de reglas comerciales y de fortalecimiento de las economías nacionales, en el que México busca consolidar su papel como un país atractivo para la producción, no solo para la importación y el consumo.