En un giro inesperado, el expresidente Vicente Fox reconoció que Andrés Manuel López Obrador tuvo razón al impulsar el aumento histórico del salario mínimo, una de las decisiones más criticadas en su momento por la élite empresarial y los gobiernos neoliberales.
Durante una entrevista, Fox confesó que en su sexenio cedió a las presiones de los empresarios que lo advertían de no subir los salarios con el argumento de que México perdería competitividad. Hoy, con la evidencia en mano, el exmandatario se dijo arrepentido: “qué sonso fui por creerles”, admitió.
El contraste es claro: mientras en el pasado los gobiernos se alineaban a los intereses patronales, el lopezobradorismo apostó por la justicia social, elevando el salario mínimo de 88 a 249 pesos diarios en seis años, con lo que millones de trabajadores recuperaron poder adquisitivo.
Fox incluso reconoció que los aumentos han dinamizado la economía, impulsando el consumo de bienes básicos y también de sectores más especializados, demostrando que un salario digno no solo beneficia a las familias trabajadoras, sino al conjunto del país.
Con este reconocimiento, se derrumba uno de los argumentos centrales del viejo régimen: que mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora era un “riesgo para la economía”. Hoy, hasta uno de los principales exponentes del neoliberalismo acepta que López Obrador tuvo razón.