Los resultados de este domingo en Brasil dejan claros muchos temas: la ultraderecha está involucrándose a partir del financiamiento ilegal, dinero llegado a las y los candidatos que están compitiendo desde su trinchera, construyendo falsas narrativas en el colectivo desde la redes sociales, minimizando los resultados de un presidente como Lula da Silva, haciendo crecer de manera exponencial los errores que se cometen en un gobierno, mintiendo sobre los logros y beneficio a los más pobres de Brasil. Evidentemente algo se hizo mal en la primera y segunda vuelta, algo no vieron desde adentro, ¿acaso no lograron observar cuáles eran sus frentes?, ¿no midieron bien a la oposición? ¿no lograron comunicarse adecuadamente con las y los brasileños? Hablando de aquellos que han mejorado en su calidad de vida teniendo un presidente de izquierda como Lula.
La injerencia de la ultraderecha internacional pone de manifiesto que su búsqueda es regresar al modelo anterior del neoliberalismo a toda Latinoamérica, fueron por Venezuela, Perú, Colombia, hoy Brasil y bueno la lógica política elemental nos dice que sigue México.
Aquí es donde Morena, PT y PVEM deben analizar con cuidado cada una de sus convocatorias que han y seguirán publicado en cada proceso interno. No son menores, el ojo del escrutinio del pueblo está en cada paso que se lleva a cabo por parte de la izquierda, de la alianza que en México se ha logrado. Esto significa la credibilidad del proceso de encuestas, de los coordinadores y coordinadoras en los estados, las operaciones cicatriz, el seguimiento de los siguientes procesos, internos; ya salió publicada una convocatoria para el registro de aspirantes a las coordinaciones distritales federales en defensa de la soberanía y así vendrán las demás, un error en cualquier coordinación evidenciará la falta de credibilidad por parte del pueblo.
En opinión de su servidora todo lo que se haga debe ser escrupulosamente analizado, desde la perspectiva política, esto significa mirar el bosque y los árboles, el todo como un tema internacional, como el país, los árboles como cada coordinador de la defensa de la soberanía de cada estado, distrito o municipio. No es menor la guerra de declaraciones que tenemos por parte de nuestro vecino del norte, está con una agenda permanente de desacreditarnos, de insistir en un tema de vincular a Morena con el crimen organizado, de declarar en todos los foros que tiene lo bien que se lleva con la presidenta Claudia Sheinbaum pero lo grave que está el país, buscando siempre meterse a como dé lugar. Sin embargo, el que no entre en territorio nacional, no significa que no entre en la psique colectiva, ahí ¿cuánto deja?, ahí ¿qué impacto tiene?, ahí ¿con qué opinión real se queda nuestra gente? Se necesitan camaradas de izquierda que hagan estudios serios, focus groups, encuestas sobre estos temas, acaso, ¿reacciona igual la zona sur, que el centro, el bajío o el norte de México? Luego ver con detalle quiénes buscan a como de lugar sus coordinadores, ¿es la búsqueda de cuotas y de cuates, es el poder por el poder mismo? ¿Es mirar a la política como instrumento o negocio particular o familiar? Quiénes somos, cuántos somos y qué buscamos realmente. Recordemos uno de los postulados de Morena “la política que no es para beneficio del pueblo no es política”, esa debe ser nuestra regla de oro, para cada paso que dé la alianza de izquierda en nuestro país.
La definición de las siguientes coordinaciones para la defensa de la soberanía debe procurar dejar fuera las pasiones, claro siempre habrá inconformes, sin embargo, estos deben ser los menos, o serán aquellos que buscan ganar a ultranza todo, por encima de las reglas que se han puesto: antinepotismo, sin escándalos de corrupción, o denuncias penales y por último enriquecimiento inexplicable. Si esto no se cumple ahí, quién pierde no solo son los aspirantes registrados, pierde la izquierda.
No miremos la viga en el ojo ajeno, no lamentemos después lo que se puede remediar ahora, no sembremos desconfianzas innecesarias, ni perdamos el territorio, el contacto con nuestra raza, el pueblo. Desubicarse y pensar que somos invencibles es la primera de muchas causas que generan grandes derrotas, no sobrevaloremos a quienes no pesan lo que dicen, ni minimicemos a los que sí representan nuestras causas. Pensar con cabeza fría y volver a nuestros principios que dieron origen a la izquierda, sobre todo a Morena, siempre hace falta.
Observo a lo lejos lo que pasa, sin animadversiones, decir que no hay plan B resulta complicado e incluso incómodo a varias o varios, no voy por ninguna otra coordinación para la defensa de la soberanía, lo he repetido muchas veces, y eso me permite ver mejor las cosas. También he dicho me quedo en Guerrero, bueno eso ha generado ya una guerra en redes sociales donde piden mi exilio, así es, salir de mi tierra natal; ahora sigue el tema de indagar sobre todo aquello que implique mi desprestigio, buscando debajo de las piedras, porque el león piensa que todos somos de su condición. A quienes gastan dinero en esto les digo: relájense el pueblo de Guerrero es muy sabio, sabe quiénes somos y de dónde venimos. Evidentemente les preocupo, tranquilas, tranquilos, mi lucha es genuina y de muchas décadas, no me preocupa la opinión de mis opositores, me preocuparé el día que traicione mis principios, o que dejen de hablar de mí.
Nos leemos el siguiente martes.
@EsthelaDamián.


