Las críticas al gobierno de Nicaragua y su relación con Estados Unidos reavivaron el debate sobre la izquierda latinoamericana, cuestionando su defensa pese a los señalamientos de corrupción y el sufrimiento de 7 millones de venezolanos migrantes.
El pronunciamiento también cuestionó lo que describió como la transformación de Venezuela en una colonia de Estados Unidos, en referencia a la influencia de Washington sobre el país sudamericano.
En contraste, destacó a México y a la Presidenta Claudia Sheinbaum como referentes de esperanza para la izquierda y América Latina, por su postura política y defensa de la soberanía nacional.
El mensaje coloca sobre la mesa un debate regional: la defensa de la Soberanía, la autonomía de los Pueblos y el rumbo de los Gobiernos latinoamericanos frente a la influencia estadounidense.


