Este miércoles arrancaron las negociaciones para la revisión del Tratado de Libre Comercio entre los tres países de norte américa. Y sobresalen ya algunos objetivos relevantes. En primer lugar, disminuir la dependencia de importaciones provenientes de Asia. En segundo lugar, aminorar la dependencia del petróleo de medio oriente en la cadena de suministros. Y en tercero, fortalecer el mercado interno de la región.
El T-Mec es uno de los acuerdos comerciales más grandes del mundo. Concentra el 30 por ciento del comercio mundial. Y genera más de 12 millones de empleos directos en nuestro país. Para este gobierno de la cuarta transformación, preservar la preponderancia de México frente al mercado asiático en Estados Unidos es un reto pero también una oportunidad de crecimiento.
México no solo buscará mantener la vigencia del tratado comercial. Sino también va por la reducción arancelaria impuesta a partir de la llegada de Donald Trump a la presidencia. Es evidente que afecta la competitividad y contraviene los principios del tratado comercial.
Desde junio del año pasado prevalece un arancel del 50% al acero y aluminio de México. Así como a los vehículos automotores cercano al 27%. Por ello la negociación del T-Mec buscará aminorar o erradicar dicho impuesto y mejorar las condiciones de negocio entre ambos países.
En 2025 México ocupó el primer lugar, como principal exportador de vehículos hacia Estados Unidos a pesar de los aranceles. Cerca de 2.7 millones de vehículos Ford, Nissan o Chevrolet llegaron a distintas partes de la Unión americana.
Estados Unidos consume en promedio hasta 15 millones de vehículos al año. Pero no solamente eso. A raíz de una disminución en las tasas de interés en Estados Unidos, los vehículos mexicanos se vuelven aún más atractivos que los vehículos europeos o los fabricados en Estados Unidos.
Otro punto a destacar en la negociación del T-Mecserá lo relativo a las reglas de origen. Es común que los insumos que se exportan hacia Estados Unidos, contengan un porcentaje de componentes elaborados en otros países ajenos al T-Mec. A Estados Unidos les preocupa el porcentaje de ese componente que muchas veces supera más del 50%.
Sin embargo, hay insumos que podrían ser excluidos de ese trato arancelario, máxime cuando se trate de aquellos altamente dependientes para la industria de los tres países. Como lo son los minerales críticos. Y donde precisamente China es proveedor dominante que abastece la industria para la fabricación de semiconductores, baterías, sistemas de defensa, entre otros.
Las rondas de negociación entre los tres países que hoy se celebran en Washington tienen delimitado un calendario. Primero de forma bilateral con Estados Unidos y en el mes de mayo con los canadienses. Si la negociación transcurre de manera exitosa, para el mes de octubre los dos presidentes y el primer ministro de Canadá podría estar firmando el acuerdo comercial.
La guerra en Medio Oriente puede favorecer de manera relevante la celeridad para concretar el acuerdo comercial en beneficio de nuestro país. Eso dependerá de una negociación con “firmeza y cabeza fría”, como dijo nuestra presidenta.
Moisés Bailón Jiménez es Maestro en Derecho Electoral y Procesal por la Benemérita Universidad de Oaxaca.