A pocos meses de que ruede el balón en la justa deportiva más importante del planeta, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió un mensaje de tranquilidad a la comunidad internacional. Durante su conferencia matutina, la mandataria afirmó de manera categórica que México ofrece «todas las garantías» de seguridad para que el Mundial 2026 se desarrolle en paz, descartando cualquier amenaza que pudiera poner en peligro a los millones de visitantes esperados.
La declaración surge tras una serie de cuestionamientos por parte de la prensa nacional e internacional sobre la situación de seguridad en las sedes mexicanas: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Ante la incertidumbre de algunos sectores turísticos, Sheinbaum fue enfática al sostener que «no hay ningún riesgo» y que el Estado mexicano desplegará un operativo coordinado de alta eficiencia para salvaguardar tanto a las selecciones nacionales como a la afición extranjera.
La Mandataria subrayó que el país cuenta con una infraestructura de protección civil y seguridad pública robustecida, diseñada específicamente para eventos de asistencia masiva. Según Sheinbaum, la colaboración entre los tres niveles de gobierno —federal, estatal y municipal— es la base sobre la cual se asienta esta «garantía total», asegurando que los protocolos de vigilancia en aeropuertos, estadios y zonas hoteleras ya se encuentran en una fase avanzada de implementación.
Además del aspecto de seguridad, la presidenta destacó que el Mundial representa una oportunidad inigualable para proyectar la riqueza cultural y la hospitalidad de México al resto del mundo. Para la administración actual, el éxito de este torneo no solo se medirá en el marcador deportivo, sino en la capacidad de demostrar que el país es un destino seguro, moderno y plenamente capaz de albergar eventos de escala global sin contratiempos.
A pesar de los retos logísticos que implica organizar un torneo compartido con Estados Unidos y Canadá, la jefa del Ejecutivo Federal insistió en que los planes de contingencia y movilidad están siendo supervisados personalmente por los gabinetes correspondientes. La intención es que la experiencia del fanático sea fluida desde su llegada al país hasta el silbatazo final, manteniendo un entorno festivo y familiar en todas las sedes mundialistas.
Finalmente, este anuncio busca disipar las dudas que podrían frenar el flujo de divisas y el turismo internacional en el verano de 2026. Con el respaldo de la presidencia, México se posiciona como un anfitrión confiable, cerrando filas ante las críticas y apostando por una Copa del Mundo que, en palabras de la mandataria, será recordada por su impecable organización y la calidez de su gente.