Hoy, con Claudia Sheinbaum en la Presidencia, esa visión trasciende las fronteras locales. La gran apuesta nacional es volver a conectar a México por tren, enlazando el centro con el sur y el norte del país para reactivar el desarrollo regional
El Metro de la Ciudad de México acaba de cumplir un año más de vida, pero más allá del festejo o de las cifras millonarias de usuarios, la fecha nos obliga a detenernos un momento. Quienes hemos recorrido esta capital de arriba a abajo sabemos perfectamente que el Metro no es solo un sistema de vagones sobre rieles, es el corazón palpitante de la ciudad. Ahí se cruza todo mundo y ahí se mide, de forma directa y sin matices, la calidad de vida de la gente.
Cuando Claudia Sheinbaum encabezó el Gobierno de la Ciudad de México, demostró con hechos que la inversión pública en movilidad tiene que empezar por los lugares que históricamente fueron relegados. De ahí nacieron proyectos emblemáticos como el Cablebús, que no solo redujo drásticamente los tiempos de traslado en las zonas más altas y alejadas, sino que le devolvió horas valiosas de descanso y convivencia a miles de familias que antes perdían la vida en el tráfico.
Hoy, con Claudia Sheinbaum en la Presidencia, esa visión trasciende las fronteras locales. La gran apuesta nacional es volver a conectar a México por tren, enlazando el centro con el sur y el norte del país para reactivar el desarrollo regional.
Sin embargo, para que esa gran red de transporte nacional funcione, primero hay que empezar por la casa, por el lugar donde todo comenzó. La movilidad en el Valle de México no puede verse como una suma de parches ni como un mapa dividido por fronteras entre alcaldías, municipios o estados; tiene que abordarse con una verdadera visión metropolitana e integral.
El anuncio de nuevas obras con presupuesto e impulso federal va exactamente en esa dirección. Proyectos como la nueva línea de Cablebús proyectada para la zona alta de Tlalpan o el compromiso para concluir la extensión de la Línea 12 hacia Observatorio responden a una planificación estratégica.
Conectar el oriente y el sur con el poniente no es un mero capricho técnico: es construir un gran nodo de interconexión con el Tren Interurbano “El Insurgente”, facilitando la vida a las miles de personas que diariamente cruzan entre el Estado de México y la capital.
Asimismo, estos avances no serían posibles sin el compromiso constante de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien ha mantenido la movilidad como una prioridad absoluta en la agenda de la capital. Su trabajo diario en la modernización, recuperación y restauración integral del Metro reafirma que un transporte público digno, seguro y eficiente es el pilar para garantizar el bienestar y mejorar la calidad de vida de las y los habitantes de la Ciudad de México.
Cada peso invertido en el transporte público es un peso destinado a acortar la brecha de desigualdad. En este nuevo aniversario del Metro, refrendamos que poner a la gente en el centro de las decisiones es la única ruta posible.
Mantener, modernizar y conectar nuestro sistema de transporte no es solo mover trenes; es la vía para que la transformación de la ciudad y de todo el país siga su marcha firme sobre rieles.
POR MTRO. NÉSTOR NÚÑEZ LÓPEZ
TITULAR DE LA UNIDAD DE VINCULACIÓN INSTITUCIONAL Y PATRIMONIO DE LA SECRETARÍA DE INFRAESTRUCTURA, COMUNICACIONES Y TRANSPORTES (SICT)


